• Grey Facebook Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey YouTube Icon
  • Grey Instagram Icon

El Mundo Boston 2018.

Desde un humilde comienzo en Honduras hasta ser el Jefe de la Diversidad en un banco líder a nivel mundial

Nota del Editor: Las Historias “Bajo 30” son crónicas de luchas y logros por pioneros latinos que han abierto camino en Boston. Sin sus esfuerzos y éxito es probable que hoy en día no tendríamos nuestra lista de Latino 30 Under 30. El Mundo Boston Latino 30 Under 30, es presentado por Hennessy VSOP Privilege.

Por Tim Estiloz

Como un visitante novato y siendo un adolescente de Honduras, en la década de 1980, Paul Francisco no tenía idea del impacto que la vibrante ciudad de Boston tendría en su vida adulta y en su carrera profesional.

Francisco se enfrentó a desafíos personales que la mayoría de la gente encontraría muy desalentadores, debido a la poca fluidez del idioma y la falta de conocimiento de la ciudad para andar cómodamente por sus barrios, a pesar de ser el hogar de sus familiares.

Sin embargo, fortalecido con una sólida base de confianza, fuerza de carácter y determinación arraigada en fuertes valores de familia y con la inspiración de mentores de su país natal; Francisco se embarcó en un viaje que le permitió aprovechar al máximo las increíbles oportunidades que la ciudad de Boston pudo ofrecerle.

Hoy en día, Paul Francisco es Head of Diversity Consulting and Sourcing en State Street; se ha convertido en una fuerza poderosa y en un líder participante de una multitud de organizaciones profesionales de la comunidad, diseñadas para abrir caminos a los jóvenes latinos y profesionales; puertas que no estaban disponibles para estos jóvenes, cuando Francisco inició su extraordinario camino hacia el éxito profesional.

 

El camino para la realización personal y profesional de Paul Francisco tuvo un comienzo muy humilde en su natal Honduras, donde adquirió su increíble ética de trabajo. “Crecí en un hogar muy modesto”, sostuvo  Francisco.

 

“Fui criado por padres profesionales que trabajan, pero no eran de clase media. Éramos de medios muy modestos. Tuvimos una construcción anexa como cuarto de baño. Teníamos agua, pero la electricidad iba y venía. Sin embargo, crecí en un ambiente muy cariñoso, sano y casi inocente en el que no teníamos que preocuparnos por las drogas o la delincuencia. Crecí en una comunidad donde me sentí amado, rodeado de muchas personas que se preocupaban por mí, prácticamente fui criado por un pueblo: mis tías, tíos y primos. Me sentía protegido”.

“Por eso”, continuó Francisco “no era consciente de lo que ocurría en el resto del mundo, porque estaba muy protegido, algo típico de las familia latinas. Crecí en ese núcleo familiar protector, muy aislado de las malas influencias y de todo lo que estaba ocurriendo en otras partes del mundo”.

Mientras que Francisco se benefició de una crianza familiar sólida en su casa en Honduras, también aprendió mucho sobre cómo convertirse en un hombre lejos de su núcleo familiar, cuando a la edad de 14 años asistió a La Escuela Normal Centro América (ENVCA) que era un internado masculino.

“Era una escuela muy estricta, había mucho rigor, nos hacían usar uniformes”, dijo Francisco.

“Teníamos que despertarnos al amanecer y parte de nuestra educación era trabajar en el campo.

Era una escuela donde nos preparaban para convertirnos en profesores de educación primaria con la misión de formarnos como personas independientes. Cultivábamos nuestros propios vegetales y trabajábamos en campos agrícolas, pero realizábamos varias actividades con el fin de formarnos como hombres”.

Según Francisco, fue durante ese período lejos de su familia que encontró su voz interior, descubriendo la persona que era y encaminándose hacia ese exitoso futuro.

“Todo lo que aprendí en ese colegio me preparó realmente para la vida”, manifestó Francisco.

“Me hice independiente y seguro de quién yo era como persona. Empecé a viajar porque  estaba en el equipo de baloncesto. Éramos buenos y fuimos por todo el país participando en torneos. Fue ahí cuando despertó mi curiosidad por el resto del mundo. Me di cuenta que no conocía a muchas personas y que necesitaba expandir mis horizontes, y así ser más consciente del mundo y cómo vivían otras personas”.

En 1986, Francisco vino a Boston por primera vez a visitar a sus familiares. Fue una visita que  cambió el curso de toda su vida. 

 “Tenía a mi abuela en Boston” recordó Francisco. “Antes de venir a esta ciudad, estuve con ella solamente una vez. Para volver a conectar con esa parte de mi familia por el lado de mi mamá era realmente importante estar aquí. La segunda conexión emocional que tenía, antes de venir,  eran los equipos de deportes de Boston. Era un gran fan de los Red Sox, incluso cuando estaba en Honduras. También era un gran seguidor de los Celtics. Me encanta el baloncesto y los jugadores estrellas, en esos días, eran Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parrish. Durante esos primeros días en Boston cuando las cosas iban mal, me sentaba a ver un partido de los Celtics o un juego de los Red Sox, los cuales me traían alegría dándome un sentido de pertenencia”.

Recién llegó a la ciudad, Francisco comenzó a buscar escuela y trabajo asegurando una beca para Boston University, donde realizó una Licenciatura en Ciencias Políticas. Fue también en BU donde la vida de Francisco tuvo un giro inesperado en el atletismo profesional, más en particular en la NFL.

“Mucha gente no sabe que crecí jugando fútbol en Honduras, así como béisbol y baloncesto”  aseveró Francisco.

“Cuando llegué aquí nunca había jugado al fútbol americano. Así que, cuando me pidieron unirme al equipo de ‘football’, me presenté uniformado para fútbol porque pensé que era el mismo balompié que jugaba en Honduras”.

Finalmente, sus habilidades en el fútbol americano lo llevaron por varios años a jugar profesionalmente para los New England Patriots, los Miami Dolphins y los Baltimore Ravens.

“No hablo mucho sobre fútbol americano porque es otra parte de mi vida, pero las habilidades que aprendí en el campo de juego son las mismas que uso hoy en el mundo corporativo”, explicó Francisco.

“Me enseñó liderazgo y trabajo en equipo, colaboración y perseverancia, muchas de las cosas  por las que son conocidos los latinos. Cuando estaba en la NFL era el único jugador de Honduras y uno de los pocos latinos. Ser testigo de la evolución de la liga y ver a más latinos jugando un papel clave en algunos de los más grandes equipos de la NFL es genial. No estamos en ese punto todavía como en el béisbol, pero para allá vamos”.

 “Originalmente pensé que venía para unas vacaciones de dos semanas”, comentó Francisco sonriendo con cariño por su recuerdo.

“Estoy en Boston por muchas razones: es la meca de la educación y además aquí tenía familia. A nivel personal y profesional estaba interesado en quedarme. Boston se ha convertido en mi casa y en el hogar de mi familia. Es una ciudad muy innovadora y próspera, de muchas oportunidades para nuestra gente. Es un lugar donde siento que soy alguien especial que puede tener éxito. Boston ha sido un gran lugar para desarrollarme personal y profesionalmente”.

Para el joven Paul Francisco, su llegada a Boston también creó algunas conexiones profundamente personales y emocionales con la ciudad.

A través de su posición actual como un ejecutivo de State Street y miembro de otras organizaciones, Paul Francisco tiene la gran oportunidad de interactuar con una variedad de jóvenes latinos.

Francisco anima a los futuros líderes en la comunidad en Boston a construir sus propias redes de contacto personales y profesionales mientras avanzan construyendo su carrera. Cree también que Boston es una ciudad sorprendente y llena de oportunidades para jóvenes profesionales latinos y de otras nacionalidades dispuestos a aprovecharlas.

“Me da alegría ser capaz de cambiar la trayectoria de alguien y de hacer por otros lo que hicieron por mí”, afirmó Francisco.

 “Ser capaz de darle a alguien la confianza para decir: puedo lograr más de lo que se esperaba de mí. Ser capaz de proporcionar esa orientación y tutoría. Soy un apasionado de cambiar las circunstancias de las personas en nuestra comunidad para hacerles saber que sí lo pude hacer, ellos también lo pueden hacer. Soy un apasionado de brindar oportunidades y de la equidad”.

Francisco también está profundamente apasionado con el increíble potencial que Boston ofrece a muchas personas, tanto a nivel personal como profesionalmente. Agradece a la ciudad  el ayudarle a no sólo alcanzar con honor sus logros, sino también por la oportunidad de inculcar ese mismo orgullo en su familia.

“Quiero que aprendan el valor de trabajar duro”, señaló Francisco.

“Quiero que crean en la bondad de los demás y actúen siempre para mejorar a nuestra comunidad. Creo en la importancia de la cooperación, el trabajo en equipo, y en regresar lo que has recibido. Devolver lo que me dieron es fundamental para mí. He sido bendecido con muchas oportunidades y siento la necesidad de ayudar, desde mi posición, a que las personas crezcan y que tengan una mejor calidad de vida”.

Esto no significa que Paul Francisco cree que su amada ciudad es perfecta, pues sabe que todavía hay mucho por hacer para mejorarla.

“Me preocupa la falta de oportunidades económicas para algunos frente a otros” señaló  Francisco. “Me preocupa el hecho de que ciertas áreas son menos privilegiadas que otras, tenemos que acabar con esas diferencias. Soy apasionado en la búsqueda de la equidad para que las personas puedan obtener un ingreso y un salario digno, promover la diversidad, igualdad de acceso a la educación, inclusión económica y creación de comunidades”.

Incluso con estos retos, Francisco tiene gran confianza en la capacidad de Boston y en su creciente presencia del poder latino para ayudar a resolver estos problemas. Cree que la próxima generación de jóvenes profesionales latinos en Boston tiene mucho para estar entusiasmado; y también, ser los portadores orgullosos de la batuta del cambio a escalas mayores de la ciudad.

“Cuando nos fijamos en los servicios financieros, en el gobierno, en el emprendimiento y la información tecnológica, las oportunidades están ahí”, puntualizó Francisco. “Hay que salir a buscarlas”. No hay excusa para decir “yo soy latino y no puedo hacer esto”. En realidad es porque eres latino, que puedes hacerlo. Estaría muy decepcionado si existe algún joven latino, u otro joven, en Boston que no considere que la ciudad está llena de oportunidades”.

“Si un chico de Honduras, que vino aquí a los 17 años y no hablaba inglés pudo hacerlo, quiénes son ellos para decir que no se puede”.